Mientras más pasa el tiempo, más valoramos Internet. Es una bodega gigante en donde encuentras de todo; ya no hay necesidad de buscar entre vinilos usados ni dejar las patas en la calle persiguiendo otra copia de ese libro que perdiste o prestaste a alguien. Ahora escarbar en los recuerdos es mucho más fácil y efectivo.
La compra, venta y descarga de contenidos de todo tipo mantienen este medio como uno de los más prósperos. En especial por la variedad de productos, ya que no sólo se guían por los best sellers ni las modas juveniles para elegir qué ponen en sus estantes y vitrinas virtuales, sino que también mantienen dentro de sus opciones, por ejemplo, libros antiguos, más selectos y elaborados. Esos libros que los centros comerciales dejaron de lado por bajas ventas, los de Internet los consideran y venden, yendo de las grandes masas a puñados más pequeños de gente, enfocándose en distintos núcleos de compradores más busquillas, quisquillosos y coleccionistas, logrando ventas altísimas y satisfacción para sus usuarios.
Con esta manera de almacenar - llamada ‘La cola larga’ o ‘The Long Tail’- las tiendas virtuales como Amazon o eBay, permanecen al tanto de las tendencias sin dejar de lado otros contenidos, logrando que sus usuarios profundicen más en sus selecciones, proponiéndoles productos afines, según sus gustos, contextos y registros de compras. Y esto realmente parece ser la solución, porque no sólo puedes descargar cosas legalmente y tenerlas en tu computador, sino que puedes comprar la primera edición de algún clásico de la literatura, un cuadro de Matta o un mechón de pelo de Elvis Presley. En la variedad está el gusto, y aparentemente en Internet, los tenemos todos.
Video Clase del libro "La Larga Cola"
de Chris Anderson


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